El tráiler de una historia reciente

Por Xabi Esnaola / La Liga

Desde hace varios años que el aficionado realista no va al Santiago Bernabéu con la expectativa de ver a su equipo puntuar, sino más bien a evitar el sonrojo. El primer minuto del partido de ayer es el trailer de una película que la Real Sociedad ha protagonizado una y mil veces. Los nombres carecen de importancia; siempre que once blancos reciben a once blanquiazules se repiten los acontecimientos.

La Real Sociedad se fue al descanso haciendo una falta menos que el Real Madrid

Después de un 1-0 que solo se describe desde la desconcentración visitante (en las marcas, en las vigilancias, en la reducción del espacio en los duelos individuales), la noche pintaba oscura desde el momento en el que la Real Sociedad pretendía escapar de la presión madridista con un nivel asociativo mermado desde el primer hombre (nueva noche aciaga para Rulli) hasta el último (Juanmi solo se sentía útil en situaciones de transición). Sin Willian José como plan de alarma, el desplazamiento en largo no fue una opción (Sergio Ramos secó a Xabi Prieto, única alternativa para bajar balones aéreos) e imperó la ley del “cuanto más lejos mandas la pelota, más rápido vuelve”

Marco Asensio, libre en movimientos como en la ida, marcó la diferencia junto a Modric en el combate de triángulos del centro del campo (Zurutuza, Prieto e Illarramendi estuvieron lentos en las coberturas y en el intercambio de posiciones; trabajo indispensable una hipótetica buena versión donostiarra). Una superioridad que tuvo continuidad en el área, donde Cristiano no tuvo ni que buscarse el espacio de los remates. En fase ofensiva, como viene siendo normal en los últimos meses, para el conjunto de Sacristán fue como jugar en un prado a oscuras. Cada vez que la Real Sociedad atacaba, la hierba crecía hasta que los jugadores no se veían entre sí. Solo se asociaron entre los cercanos, sin mayor propósito que encontrar un compañero y avanzar metros contra olas de dificultad.

La última línea realista solo se activó en situaciones de pérdida merengue, casi nunca por obligación txuri-urdin. El equipo de Eusebio Sacristán estuvo lejísimos de ser un equipo competitivo, uno que robara y activara una respuesta a un sistema defensivo madridista que, hasta ayer, se caía con suma facilidad ante cualquier propuesta más o menos trabajada. Solo en el segundo tiempo, y en un contexto condicionado por el resultado, Keylor Navas comenzó a recibir ocasiones de gol. En esas, Jon Bautista volvió a dejar un nuevo retazo propio de un autor que solo sabe escribir goles, y al que no le dejan hacerlo de manera regular. Jon fue la única nota armoniosa de una sinfonía desagradable.  Porque ayer el realzale conoció el vacío por dos veces: el del contenido de su equipo y el que se le quedó en el cuerpo cuando finalizó el encuentro.

 

Sacristán: “Ha sido una decepción muy grande; hemos entrado sin tensión, sin intensidad. […] En la primera parte hemos puesto las cosas muy fáciles al Madrid, porque no hemos ni apretado arriba ni hemos sido contundentes atrás. […] Hoy era importante para nosotros darle continuidad a todo lo que hicimos bueno la semana pasada para que el equipo siguiera fortaleciéndose y de cara a lo que viene en las próximas semanas. Ha sido un primer tiempo lamentable. […] Lo que hoy hemos ofrecido no se corresponde a lo que es nuestro club.”

Zidane: “Marcar un gol al comienzo facilitó las cosas. Hemos tenido una primera parte constante en la intensidad, con determinación y con ganas.”

 

↑Aplauso de la semana: Jon Bautista.

↓Suspenso de la semana: A elegir.

11 Feb 2018 No hay comentarios

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