Januzaj encendió la luz

Por Roque Arambarri / Europa League

La Real Sociedad enfiló el túnel de vestuarios de Anoeta siendo plenamente consciente de que la UEFA Europa League era —y es— la última bala que le queda en la recámara para arreglar una temporada que está siendo decepcionante. Escuchó la melodía de la segunda competición continental más importante con esa mentalidad y todo ello derivó en unos 10 primeros minutos en los que la Real quiso demostrar delante de su gente que por empeño y ganas no iba a ser. Y de paso lanzó un mensaje esperanzador: jugar la Europa League a unas 65 horas de enfrentarse al Levante no iba a suponer un lastre para los txuri-urdin. Ayer no se pensó antes en la Liga.

Sin embargo, el plan de partido que Marco Rose diseñó minuciosamente no tardó demasiado en surtir efecto. A esos primeros compases dominantes de la Real se siguieron 35 en los que el conjunto donostiarra cayó en la trampa del Salzburg, y el cuadro de los toros rojos asestó el primer puñetazo de esta eliminatoria a dos rounds a su rival. Rose, que en la previa del encuentro renunció a un fijo en la Europa League como Minamino para dar entrada a Yabo, organizó una presión adelantada que poco a poco fue maniatando a una Real Sociedad que, como en el Bernabéu, no consiguió obtener ventajas en la zona donde empieza a cocerse todo el fútbol de los de Sacristán: la zona de iniciación.

Pocos equipos le han presionado tan bien a la Real en Anoeta como el Salzburg.

El técnico nacido en Leipzig aplicó a la perfección lo que aprendió de Klopp en sus clases como alumno aventajado cuando éste era futbolista del Mainz a las órdenes de Jürgen. Fue a buscar a la Real bien arriba y así giró el partido hacia los intereses del Salzburg. La situación de la pelota les marcaba cuándo, dónde y cómo tenían que presionar. Mientras que Dabbur y Hwang se emparejaban con los dos centrales de txuri-urdines (Llorente y el debutante Héctor Moreno) Schlager —anoche mediapunta— trabajaba sobre el pivote que caía entre los dos zagueros que ya sentían el aliento de los puntas austríacos y de todo ello se beneficiaron Haidara, Yabo y Samassékou que, dicho sea de paso, acompañaban de manera perfecta la presión de su equipo.

Por el trabajo de desgaste que hicieron los hombres más adelantados del Salzburg, el balón no llegaba limpiamente al área de influencia de los tres medios del Salzburg. Su rival no circulaba con facilidad y Amadou Haidara brilló con luz propia en ese tramo del envite en el que el campeón austríaco limitó las posibilidades de una Real a la que le es imposible jugar en largo sin Willian José. El centrocampista africano hizo gala de su enorme despliegue físico desde el interior izquierdo y a pesar de no superar la veintena, Haidara fue una de las claves para que Illarra pareciese el novato en lugar de él.

El Salzburg hizo el 0-1 en una jugada de estrategia. Marco Rose aglutinó en el área pequeña de Rulli hasta a tres de sus jugadores, lo cual hizo en pocos metros se juntasen tres futbolistas del Salzburg con sus respectivas marcas —un total seis hombres más Gero—. Y con Hwang Hee-Chan sujetando al meta argentino en un centro que fue muy cerrado, Oyarzabal acabó metiéndose el gol en propia.

Ambos entrenadores intervinieron en el descanso, pero con intenciones diferentes. Eusebio Sacristán dio entrada a Januzaj por Juanmi para darle otro aire a la banda izquierda txuri-urdin. Marco Rose, en cambio, quitó a Hwang —amonestado y que había coqueteado con la expulsión— para darle la alternativa a Fredrik Gulbrandsen.

Ya en la segunda parte, enseguida se notó que el belga estaba sobre el verde. Adnan Januzaj se vistió de revulsivo y aunque su presencia no resolvió todos los problemas de juego de la Real, con sus recepciones en el costado izquierdo, dio salida a su equipo. A través de una serie de controles orientados con el exterior de su bota predilecta, el primer cambio de Eusebio dejó atrás varias veces a Lainer y éste demandó ayudas a sus compañeros en banda para poder frenarle, con lo que Adnan Januzaj dio alas a la fase ofensiva de la Real Sociedad.

Januzaj dio alas a los ataques de la Real.

El conjunto local pasó más tiempo en la mitad de terreno de juego del Salzburg y con el equipo despertando a Anoeta para buscar el gol, la Real borró del mapa al destacado Haidara y firmó sus mejores minutos, recuperando más arriba. Un buen posicionado Zubeldia hizo llegar la pelota a Álvaro Odriozola que, de la nada, se inventó un gol. En una situación que repite mil y una veces el lateral donostiarra, esta vez Odriozola no regateó a dos para tirar el centro, sino para chutar. Y estrenó su casillero como goleador con el primer equipo.

La Real entonces entró en convulsión. El tanto de la igualada reenganchó a una afición que está muy necesitada de alegrías y tras estrellar en el larguero un remate de cabeza, Januzaj hizo de falta directa el 2-1. A falta de 10 minutos el cuadro txuri-urdin había tomado por fin la iniciativa en la eliminatoria, pero en ese corto espacio de tiempo Minamino justificó su suplencia marcando las diferencias al poco de entrar.

El internacional japonés reavivó el ataque de los austríacos con un par de desmarques alejándose de la portería que provocaron desajustes en la línea defensiva de la Real. Y aprovechándose de todo ello, Takumi Minamino puso las tablas en el primer capítulo de un cruce de Europa League que está muy abierto.

Eusebio: “Hemos hecho un esfuerzo muy grande para darle la vuelta a un marcador que se nos había puesto en contra (…) Hemos sacado lo mejor de nosotros y todo eso nos ha servido para revertir la situación. Pero cuando teníamos un resultado positivo en la mano se nos ha escapado (…) Creo que hoy hemos demostrado garra, carácter y mentalidad. Ahora ya hay que pensar en el partido de Liga del domingo.”

 

FOTO: Getty Images

16 Feb 2018 1 comentario
  • […] con el resto del equipo. Por su parte, el RB Salzburg no podrá contar con dos jugadores que en la batalla de Anoeta tuvieron su protagonismo. Cáleta-Car y Pongracic no podrán ser alineados por un Marco Rose que […]

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