Relación a distancia

Por Xabi Esnaola / La Liga

Como en anteriores ediciones del derbi vasco, el sábado fue un día de contrastes. Los colores, el motivo de las burlas, y el fútbol, fueron completamente diferentes en uno y otro bando. En lo que al campo estrictamente se refiere, lo que alejó a la Real Sociedad de ser un equipo tan «sencillo» como el Athletic de Ziganda fue que supo en todo momento dónde estaba e iba a estar el balón en cuanto lo recuperaran. Porque al contrario que su vecino y viejo rival, además de dar sentido a prácticamente todas sus posesiones, fue la calidad del robo lo que al equipo txuri-urdin le permitió llevarse algo más que tres puntos; toda una relación a corta y larga distancia respecto al esférico que, ejecutado por los especialistas indicados, le dio a Imanol Alguacil la posibilidad de remontar un vuelo que parecía haberse suspendido en La Rosaleda.

La calidad individual pesó en tanto que jugadores como Balenziaga, en la intemperie contra Januzaj, dudaron de sus dotes defensivas

Empezando por los centrales (resolutivos con balón ante la presión blanquirroja, véase la conducción de Diego Llorente en la jugada previa a la falta del 3-0) y acabando por los delanteros, la calidad individual pesó en tanto que jugadores como Balenziaga, en la intemperie contra Januzaj, dudaron de sus dotes defensivas. Algunos más que otros, pero en su mayoría consistentes, los jugadores de la Real mostraron su personalidad a la hora de mantener el esférico, atraer al rival y soltarlo en el instante preciso (Zurutuza y Raúl Navas entre los más destacados) con la técnica correspondiente. Amén de que en caso de error, Illarramendi, Elustondo y Moyá en última instancia siempre ofrecían una vida extra.

Con la misma confianza, la salida de balón donostiarra atravesó las líneas bilbaínas como cuchillo en mantequilla (como punto, el 1-0). Canales y Oyarzabal conectaron en bastantes ocasiones por dentro con el objetivo de entregar en mano a Januzaj la mejor de sus jugadas, la que provoca el silencio previo al uno contra uno con el rival.

Adnan Januzaj, el imán de rivales que hubiera querido tener el Athletic el sábado.

Para más inri, tampoco el juego aéreo fue un buen compañero del Athletic, con quien muchas veces en el pasado se alió para compensar por el aire lo que por tierra no puede solucionar. Y es que la Real añadió a su juego asociativo un dominio en la estrategia que sumó en las dos áreas. En este sentido, en el primer tiempo los de Ziganda no mostraron más allá que una serie de movimientos en bandas en la que Lekue o Córdoba (los dos atacantes más abiertos) pisaban zonas interiores para regalar el carril a los laterales, dando a los centrales la oportunidad de profundizar por dentro y por el exterior. Sin embargo, la lentitud de la circulación, los marcajes realistas, y la aptitud de sus dos centrocampistas (San José-Iturraspe) mermaron toda intención de salir jugando desde atrás.

En el segundo tiempo el marcador se amplió nada más salir los jugadores del túnel de vestuarios, y paradójicamente instantes después la distancia entre los dos equipos se redujo. La Real perdió control, el Athletic ganó empuje y por lo tanto mayor número de llegadas. Al penalti del 3-1 y con la Real en inferioridad numérica (con la entrada de Pardo pudiera entenderse que había una intención de cortar un ritmo de idas y venidas en el que los visitantes se sentían beneficiados), el segundo tanto estaba cerca.

Sin embargo, entre la concentración de Moyá y el compromiso de los delanteros (gran ejercicio físico de Willian José y Januzaj, que no están tan habituados a colaborar defensivamente como Oyarzabal) el bloque -bajo- realista volvió a confirmar que la mejoría defensiva de este último mes no solo es cuestión de apariencia. Tan real esto último como la posibilidad, aunque sea mínima, de darle una pizca de sentido a un último tramo de temporada en el que la plaza europea es inesperadamente conquistable.

 

Alguacil: «Es verdad que hemos sido superiores en el balón parado, aunque para llegar a eso hay que hacer muchas cosas. Porque además el equipo ha hecho mucho tanto con balón como sin él. […] La alineación de Málaga la volvería a repetir. Imanol no regala minutos; entendía que esa era la alineación para sacar el partido de Málaga, eso lo tengo clarísimo. Clarísimo. A los jugadores les hicimos ver que en aquel partido no hubo un problema de actitud, sino de momentos. Estoy igual de orgulloso hoy que después del partido del Málaga. […] La presión que hacemos desde que llegué yo, empezando desde Willy, Januzaj, la gente de arriba… es encomiable y así todo es mucho más fácil.»

Ziganda: «En la estrategia nos han hecho más daño del esperado y del que normalmente nos suelen hacer. Por ahí se nos ha ido el partido. En es tipo de acciones hemos estado parados y nos ha penalizado mucho.»

 

↑Aplauso de la semana: Raúl Navas

↓Suspenso de la semana: –

30 Abr 2018 No hay comentarios

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