El último latido

Por Xabi Esnaola / La Liga

“No soy un buen perdedor, pero soy un perdedor cortés. Eso no significa que tengas que estar feliz en la derrota, porque si eres un verdadero campeón nunca estarás feliz en esa situación; pensarás en todas las cosas que podías haber hecho mejor para ganar. Sin embargo, si te ganan después de haber dado el 100% y haber vaciado el tanque de reservas, solo te queda quitarte el sombrero y decir: ‘Bien por ti, esto es por lo que he luchado’. Después vete y trabaja por mejorar tu juego.”

- Derek Redmond

Dos entrenadores con la misma fecha de caducidad dieron ayer a sus equipos la orden de jugar con el corazón. Sevilla y Real Sociedad aprovecharon el viernes noche para contarse sus limitaciones y dejar el buen trato del balón para otro momento. Quizá para más allá del verano, cuando un proyecto más cuerdo pueda prometer a sus aficionados cosas que no tengan que ver con el conformismo.

El debut de Joaquín Caparrós tuvo efecto en el desarrollo de los primeros diez minutos del encuentro, instante en el que Asier Illarramendi medianamente pudo, mediante apoyos y dirección del resto, enfriar el arranque sevillista. Hasta entonces, el marcador televisivo bien podía haber reflejado ‘RN’ en el espacio de las siglas del club realista, puesto que las prestaciones de Raúl Navas en el despeje eran la antesala de una mano salvadora de Miguel Ángel Moyá, que poco después también aparecería. A los txuri-urdines se les atragantó el césped del Pizjuán, en el que no pudieron encadenar una salida de balón limpia hasta el minuto 25, cuando Januzaj y Odriozola lograron estrechar (labor del belga) al bloque sevillista para entrar por fuera (labor de Álvaro).

Las dificultades para salir airosos de la presión y encontrar compañeros lejanos que no fueran Willian José fueron inmensas. Tanto fue así que las situaciones de robo y contraataque fueron el remedio para que Oyarzabal (desconectado del juego posicional) y Canales (demasiado cerca de la zona de iniciación) llegaran al balcón del área local. Fue ahí, en el penúltimo paso antes de toparse con David Soria, donde la Real terminó la relación con el peligro ofensivo. La línea defensiva del Sevilla solamente se vio amenazada en situaciones de balón parado y en las mencionadas transiciones. Esto se acentuó tras el 1-0 de Banega, que provocó el dominio absoluto del esférico por parte del conjunto donostiarra hasta el final del duelo, pero en ningún momento el insufle en el porcentaje de la posesión se tradujo en llegadas al arco contrario. 

La confianza en Juanmi y Bautista para generar el desconcierto tuvo cierto efecto (una ocasión de remate tras centro lateral, la bala preferida de los blanquiazules), pero entre el estatismo general de todas las piezas y la excesiva seriedad de la circulación visitante resultó en que no hubiera recompensa alguna ante un bloque, el sevillista, agazapado en su propio campo. Con las puertas de Europa oficialmente cerradas, la Real dio el último latido en una batalla vital que estaba perdida desde hace semanas, pero gracias a Imanol Alguacil, pudo alargarse hasta pisar la capital andaluza. 

 

Alguacil: “Nos ha faltado acertar en el área. En algunos momentos hemos estado mejor que el Sevilla, ellos también han tenido sus opciones en la primera parte con ocasiones claras… pero creo que nosotros en el segundo tiempo nos hemos rehecho y hemos estado mejor. Pero de nada sirve estar bien de área a área si luego no eres matador y no acabas las jugadas. Es lo que nos ha faltado. Todo lo que hemos podido generar le faltaba el último pase, centro o remate. En el primer tiempo sí que es verdad que nos ha faltado algo de profundidad y luego hemos mejorado en el segundo periodo.”

 

↑Aplauso de la semana: Raúl Navas

↓Suspenso de la semana: Diego Llorente

05 May 2018 No hay comentarios

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